



En Erri Berri Demolición sin Huella entendemos la sostenibilidad como una parte esencial de nuestra forma de trabajar y de relacionarnos con nuestro entorno. No es un ejercicio puntual ni un compromiso aislado, sino un enfoque transversal que guía nuestras decisiones y nuestra evolución como empresa.
Por ello, este es el tercer año consecutivo en el que elaboramos nuestra memoria de sostenibilidad. Sin embargo, en esta ocasión damos un paso más allá: tras dos primeros ejercicios desarrollados conforme al estándar GRI, hemos decidido adoptar el marco europeo CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive).
Durante años, las memorias de sostenibilidad se han elaborado de forma voluntaria, bajo marcos flexibles y con un enfoque centrado principalmente en acciones y compromisos.
Sin embargo, la Unión Europea ha impulsado recientemente un cambio profundo en la forma de entender y comunicar la sostenibilidad. Este cambio supone pasar de un enfoque más narrativo a otro más estructurado, comparable y basado en datos, donde la sostenibilidad se integra con el mismo nivel de exigencia que la información financiera.
En este contexto surge la CSRD, una directiva que redefine cómo las empresas deben reportar su desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG), incorporando conceptos clave como:
El análisis de doble materialidad, que evalúa tanto el impacto de la empresa en su entorno como los riesgos que el entorno puede generar sobre la propia empresa.
La trazabilidad y fiabilidad de los datos.
La coherencia entre estrategia, riesgos, acciones y objetivos.
Si bien el desarrollo normativo todavía presenta cierto grado de incertidumbre, la dirección es clara: la sostenibilidad pasa a ser medible, comparable y estratégicamente relevante.
Erri Berri no está obligada a reportar bajo la CSRD. Aun así, hemos decidido elaborar nuestra memoria siguiendo este estándar de forma voluntaria.
Esta decisión responde a una visión clara y a cuatro motivaciones principales:
Anticipación y preparación
La CSRD marcará el estándar de referencia en los próximos años, especialmente en la relación con grandes empresas y cadenas de valor. Anticiparnos nos permite adaptarnos con tiempo, comprender el modelo y evitar cambios bruscos en el futuro.
Orden y claridad en la información
El estándar CSRD no se limita a “contar lo que hacemos”, sino que obliga a identificar qué es realmente relevante. Este proceso nos ha permitido ordenar nuestra información y definir con mayor precisión nuestros impactos, riesgos y oportunidades.
Rigor y credibilidad
Adoptar un marco exigente aporta solidez a la información que comunicamos, alejándonos de mensajes genéricos y reforzando la confianza de nuestros grupos de interés: clientes, entidades financieras, proveedores y colaboradores.
Sostenibilidad como herramienta de gestión
Más allá de la comunicación, la memoria se convierte en una herramienta estratégica. El trabajo realizado facilita la integración de la sostenibilidad en la toma de decisiones y en la planificación futura de la empresa.
Este cambio de enfoque también implica una evolución en la forma de comunicar la sostenibilidad.
Pasamos de poner el foco exclusivamente en acciones o buenas prácticas a explicar por qué determinados aspectos son relevantes, qué impacto generan y cómo se gestionan. Todo ello manteniendo un equilibrio entre el rigor técnico y un lenguaje claro y comprensible para los diferentes públicos.
En este sentido, la memoria no solo recoge información, sino que refleja un cambio cultural: una manera más madura, transparente y estructurada de abordar la sostenibilidad.
Para una empresa de nuestro tamaño, este ejercicio supone un esfuerzo adicional y, sobre todo, una declaración de intenciones.
Adoptar voluntariamente un estándar europeo exigente como la CSRD significa ir más allá de lo estrictamente requerido. Significa alinearnos con las mejores prácticas, reforzar nuestra competitividad y demostrar que la sostenibilidad no es una obligación, sino una convicción.
Con esta nueva memoria, Erri Berri reafirma su compromiso de crecer de manera responsable, contribuyendo positivamente al desarrollo económico, social y ambiental de nuestro entorno.
Un paso más en un camino que no responde a una exigencia normativa, sino a una forma de entender el futuro.

